Opinión: Terror detrás del Halloween.

Terror detrás del Halloween.

La festividad del Halloween aglutina creencias, idiosincrasias, leyendas populares y estigmas sociales. Especialistas en historia celta o «celtistas» la explican como reivindicación de la memoria colectiva sobre las costumbres de las regiones célticas (ejemplo de ello son los países Gales, Irlanda y Escocia) previas a la llegada del cristianismo: una época del año que evoca a la comunión simbólica con el mundo sobrenatural (conocida como la fiesta del Samain) estudiada por James Frazer en 1907, el cambio estacionario de verano a invierno, la prolongación de la oscuridad y la temporada de cosecha. Existe una perspectiva moderna que involucra la usanza de prácticas divinatorias, adjudicación de rituales satanistas, fiestas de disfraces o carnavales, asimismo las series/películas de terror. De los rasgos acentuados sobre Halloween son los exorbitantes atuendos, que para un segmento de creyentes –sobre todo de origen judeocristiano– aluden a una representación-encarnación diabólica por parte de quienes lo practican. McCulloch (1923) especializado en folklore irlandés mencionaba que, una de las actividades del Samain consistía en imitar a los espíritus sobrenaturales que se creía merodeaban en la tierra (del 31 de octubre al 1 de noviembre).

Esta sobrecogedora acción se llevaba a cabo por jóvenes, según sus habilidades tiznaban sus rostros, usaban máscaras con utensilios ordinarios, así como ropajes y vestidos extravagantes. Desde la literatura gótica a finales del siglo XVIII hasta el cine de terror en el siglo XX, la conceptualización sobre el Halloween se ha transformado, hoy en día ha sido aprovechada para la comercialización capitalista de accesorios, vestimentas, máscaras y demás promociones en plazas comerciales. También ha sido útil en el marco de los estudios sobre fenómenos sociales y psicológicos, sobre todo en lo que concierne al ámbito del miedo, el terror, la psicosis, incluso el sexismo y violencia hacia mujeres. Recientemente, según el reporte de algunos periódicos locales y una semblanza de natalidad y mortalidad del INEGI, en el transcurso del año 2021 hasta hoy en Sinaloa se han registrado 32 feminicidios y una numeralia generalizada de 985 casos de ‘agresiones’ sin especificidad.

El pasado martes 5 de octubre fue asesinada Kenia María a manos de su novio, por vejación tirada a un baldío. Esto sobrepasa los imaginarios sobre la monstruosidad, se trata de sujetos concretos no un Michael Myers o Freddy Krueger, sino personas que requieren tratamiento psiquiátrico. Este pavor cotidiano debe ser atendido con urgencia, hay un terror detrás de Halloween (no de máscaras y calabacitas) que no hemos visibilizado.