Siete Ejidos, Sinaloa. 50 años sin accesos carreteros dignos.

Las fronteras son limites imaginarios que delimitan las esperanzas de desarrollo de una comunidad, Alfredo V. Bonfil, mejor conocido como Siete Ejidos, que se ubica en un palmo de territorio del municipio de Sinaloa,  a metros de los municipios de Guasave y de Salvador Alvarado, esa probablemente sea la causa del abandono. A pesar de ser una comunidad en una de las regiones más productivas del municipio de Sinaloa, a la fecha, es un viacrucis entrar o salir de la comunidad en temporada de lluvias, los caminos lodosos y peligrosos.

Administraciones municipales van y vienen, ya ha habido alternancia en el municipio, han gobernado los unos y los otros,  y todo queda en promesas;

  • “Pero ahora sí, les prometo que en el primer año de gobierno se iniciara la construcción de la carretera”
  • No faltó quien, entre la muchedumbre gritara ¡Si Chuyyy!

Cuantos años más tendrán que pasar para no estar “con el Jesús en la boca” cada vez que llueve, puede usted, entusiasta lector,  imaginarse el tener niños o adultos de la tercera edad enfermos y no poder salir a recibir atención médica, por qué es seguro que quedes atascado y con lodo hasta las orejas.

Son 50 años los que los habitantes de Siete Ejidos llevan padeciendo el mismo problema, lejos de acostumbrarse, cada año documentan las penitencias de transitar por esos caminos, y se manifiestan (nos manifestamos) sin encontrar eco, empatía, ni solidaridad  de ningún nivel de gobierno.

La Esperanza muere al último,  afortunado el Calallo de en que Chenano.

Me refiero a que en noviembre toma posesión un nuevo gobierno estatal y municipal, con ello la esperanza y la necesidad de que se voltee a ver hacia  Siete Ejidos, el titán garbancero.

Servando Bojorquez